El graffiti surge a finales de los años 60 y principios de los 70 en Nueva York, cuando las pandillas de diversas calles y grupos raciales se disputaban las calles y decidieron demostrar cuál era la mejor a través de pintas en espacios públicos.

Se dice que este arte tuvo cabida en el Metro de Nueva York, cuando un joven empezó a escribir su apodo "TAKI" y el número de su casa "168", que poco a poco se fue ampliando hasta abarcar paredes, marquesinas de los autobuses, monumentos públicos y otras estaciones de ese medio de transporte en Manhattan.

Al principio, a los graffiteros no les importaba tener estilo, sino sólo que sus sus trazos aparecieran en todos partes y que la gente pudiera leerlos, pero conforme aparecieron más se le empezó a otorgar importancia y se embellecieron las firmas para destacar unos de otros.

"De inicio sólo se usaba la firma en el graffiti, había quienes no se conformaban con un simple tono y así se comenzó a meter colores, un relleno y esto fue evolucionando, se metió más estilo y técnica, acompañados ya de carteles y fotografías", explicó el graffitero Enrique Luna.

"Un graffiti puede ser muy extenso, en este se puede expresar repudio a la sociedad, expresión artística y muchos problemas que se manifiestan en la calle", comentó.

Hay  diferentes estilos de un graffiti: los bons , que son el relleno con un contorno, y también los pises , que son imágenes más elaboradas con forma y diseño, carácter y un mensaje para el público. En este caso, añadió, las letras de burbuja poseen formas muy redondeadas y brillantes, incluso algunas parecen nata o espuma de afeitar, con formas muy difíciles, de gran suavidad y trazo sinuoso. Los brillos suelen realizarse mediante franjas de color blanco.

Más tarde aparece el estilo tridimensional, además de mayor incidencia en los sombreados y otros estilos que se desarrollaron para contribuir a un mismo repertorio gráfico, refirió Luna.

En resumen, dijo: "En el graffiti los jóvenes dejan salir lo que tienen dentro de sí mismos, sus sentimientos".

Pero el mundo del graffiti también emplea comunicación con otras manifestaciones y expresiones culturales, así como reacciona a un entorno social hostil.

Este arte también ha sido considerado como una galería urbana que tiene mucho que dar, lo que le ha permitido integrarse poco a poco a las artes plásticas formales, con la que está en la línea de la libertad.

A México se dice que este arte llegó primero a Guadalajara y después al Distrito Federal, donde tampoco es permitido de manera formal todavía y las autoridades han sancionado a los jóvenes que se manifiestan de esta forma.

Ellos son tratados como delincuentes que perjudican la propiedad privada, lo que ha motivado a que los graffitis se realicen en lugares escondidos.

Con esta forma de expresión gran parte de la población no está de acuerdo al considerar que sólo daña las paredes y perjudica las calles, que son actos de vandalismo que no son murales que hablan de temas educativos ni culturales.

Enrique Luna expuso que "el primer entorno en el que el joven graffitero vive y desarrolla sus actividades es el de la calle y el de su barrio. Allí deja sus primeras señales.

"La mayoría salimos de noche a plasmar en varios lugares nuestros graffitis, nos juntamos toda la flota y vamos juntos, porque luego los policías nos agarran y si no damos dinero nos llevan a la delegación", comentó. Y acotó: "Algunas otras bandas sí pintan en monumentos o edificios del gobierno y por eso los policías piensan que todos somos así.

"Generalmente se pide permiso a los dueños de las bardas o paredes para realizar el graffiti, y nos dicen que sí pero que hagamos algo bonito y decente, aunque luego pasan otras bandas y nos lo hechan a perder, ponen rayones, groserías y sus firmas".

Conforme a lo observado, algunos jóvenes que realizan graffitis cuentan con conocimientos de diseño gráfico y desarrollan este arte como una expresión netamente cultural.

Pero no todos los graffiteros cuentan con esa oportunidad, pese a que han solicitado a las autoridades que se les permitan espacios donde puedan expresarse y ser apreciados por la gente, para que de esta forma valore su trabajo.